sábado, 1 de junio de 2013

El canon


Con el primer murmullo de un zorzal
vi un rostro quieto y blanco
unas cortinas que mataban el alba
que volvían una mirada inmaterial
me desvanecí en cientos de chispas
como si fuera carbón vivo en la pira
y quizás miento que las aves cantaban
pues mis oídos quedaron mudos
para que me concentrara en mirar
de pronto eramos estatuas
que se observaban desde siempre
enamorados sin necesidad de amarse
amenzados por el sol que comenzaba el día
y yo un Filípides urgente de avisar algo
de sellar el momento con una palabra
y dar el inicio a una historia.

Nos besamos antes de presentarnos
quizás como se hace en estos tiempos
algo inconcebible hace unas décadas
que sin pensarlo sería algo bulgar
pero yo estaba seguro de lo que hacía
iba en busca de nada
ni de una satisfacción pasajera
sin saber por qué lo hacía
y seguramente, ella se sentía igual
una historia que comienza con un clímax
esas que tienen un curso irreal.

Es cierto
recién ahora pienso en el inicio
cuando quisiera en nada pensar
con cada beso olvido todo lo dicho
y al rato invento un nuevo empezar.

Bolaño

Cotidiano, posible, político, sí, la realidad que buscan los jurados. Directo, claro, original (hasta se come comas), inherente, si hasta te mete en la historia, sí, es exactamente como a muchos les gustaría escribir, por eso es una influencia. Representativo, quizás esa es una de las palabras precisa. [Hasta ahora me es indiferente, sólo un buen escritor, esperaré leer más de él]

miércoles, 10 de marzo de 2010

Grandes autores de la literatura y la vida cotidiana


Si no fuera por Las mil y una noches detestaría aún más a los anónimos, aunque sea una nota de un desconocido que me alaga o una carta con letras recortadas de revistas pidiéndome dinero para que me devuelvan a mi madre. Me da lo mismo si quieren guardar su anonimato, porque yo los detesto sólo porque soy curioso, y un anónimo es un criminal al ocultar información o al dar su nombre pero manteniéndose en anonimato, como un César en un mar de Césares. Cuántas mujeres criminales he visto por las calles, que pasan frente a mis curiosos ojos, dejando tiritonas a mis curiosas manos y ansioso a todo lo erógeno en mí. Digo la verdad cuando cuento que hoy descubrí por lo menos a cinco anónimas de cabelleras agarçonadas que cruzaron miradas o sonrisas conmigo, que fácilmente podría haberlas hecho declarar sus nombres, pero que prefirieron alejarse para mantenerme con dudas eternas y crueles y haciendo que jamás me entarase de cómo se llamaban o sus números de teléfonos o si prefierían una caricia en el vientre o una mordida en el lóbulo de la oreja derecha. Por eso los detesto y me amargo, porque saliendo del hogar propio o ajeno todos somos anónimos.

lunes, 8 de marzo de 2010

Fin


Supe que había llegado el fin cuando los científicos descubrieron la manera de manipular cada átomo que estuviese en el rango de acción de ese aparato complicado lleno de lentes de aumento que producía ese sonido de ampolleta mala progresivamente fuerte. Vi cómo en el laboratorio experimentaban con un trozo de titanio: lo apuntaban con el rayo y lo desintegraban para luego volverlo a materializar; reconfiguraban la máquina y el rayo transmutaba el titanio en bronce, oro, hierro o diamante; volvían a presionar botones en el tablero de control y la máquina cambiaba de estado el trozo de diamante que estaba en la zona de prueba; finalmente el científico tomó una pistola similar a la de los extraterrestres de las películas, que tenía la misma tecnología del aparato grande con el que realizaban las pruebas, según lo que mencionó el hombre de ciencia, y presionando un botón se cubrió por una burbúja verde como una botella de vino tinto que apareció de repente. "Un campo de fuerza, soporta setenta y cinco Hiroshimas" dijo el científico deshaciendo el campo de fuerza. "Ya hemos desarrollado un arma con esta tecnología subatómica para cada soldado del ejército noruego. Es cuestión de tiempo para expandirnos por toda Europa e invadir Estados Unidos. La orden pronto será dada por el pres..."
Apagué el televisor; no quise ver la escena de la guerra ni esos sesenta minutos que quedaban de película, ya sabía que sólo bastaba con que dijeran fin, un gran fin con letras blancas y un fondo negro. Se hubiesen ahorrado varios miles de dólares.

jueves, 25 de febrero de 2010

Geología

Magnate por calibrar miradas

Enjauló las jaulas dando menos-menos libertad

Decoró las cárceles y las amplió sin fronteras

De gendarme decidió ser un preso más

Se rió de los dueños de mascotas

Lloró de risa por el que puso llave a su puerta

Soltó los esfínteres al ver mochileros

Gozó tanto que dudó volver;


Un rato de paciencia por un pez, trato anulado

Las explosiones mueven montañas

Más valen en la mano que volando

Los caballos casi jubilan

Sueños reservados para la cama

Todos los caminos rodeados de pasto

Prohibido pisar el pasto

Caminar por salud

Reír por chistes

O si otra persona es la que te desviste


Y ninguno solicita sus servicios

Y todos tienen los ojos perdidos

Se marchó riendo cuando la cajera le preguntó si quería agrandar su orden
Le oí murmurar: ¡La importancia de los tamaños!




Un joven sensibilizado mira una jaula con una avecilla dentro, un viejo casi muerto que caminaba lento se para a su lado y lo regaña:


“Me das pena, porque estás encarcelado en una enorme jaula llena de adornos y paisajes de la cual jamás saldrás, pero como no lo sabes, te crees más libre que el pajarillo y te gustaría que él estuviese volando. A ti te apena esa avecita, pero ella ve sus limitaciones, que sabe que ante cualquier descuido se escapará, que tiene comida y agua fácil, que si muere ahí dentro, le importará poco, porque no tiene una familia o amigos que lo recuerden y le lloren. Ese pajarito aprenderá pronto, si es que aún no lo sabe, que en esa pequeñísima jaula tiene, fríamente, lo necesario para vivir y aislado estará librado de vicios. El pajarito ya conoce toda su cárcel y tú, aunque desde hoy comiences a explorar, nunca podrás conocer por completo la tuya.”


El joven intenta decir libertad, pero el viejo lo interrumpe:


“Libertad, tal vez nunca. Independencia.”


El viejo se va caminando lento y el joven se marcha en la dirección contraria. Luego de caminar unos minutos, el viejo ya olvidó todo lo que había dicho y le pregunta a una muchacha de manera muy familiar dónde está Raquel, la muchacha lo mira extrañado, le dice que no sabe y lo toma del brazo para pasárselo a una señora del asilo que perseguía al prófugo desde hace un rato.

miércoles, 13 de enero de 2010

Aquiles


Entré sólo por un impulso y dentro de la iglesia me sentí católico. Estuve sentado una media hora en las bancas de misa, dormitando, escuchando el coro envasado que salía de unos parlantes. Cuando me levanté para despertar, me puse a ver las esculturas y allí estaba él; mirándome con su aspecto barroco, sufriendo. No pude mirarlo a los ojos. Así descubrí que Jesús tenía pie plano.

martes, 29 de diciembre de 2009

La banca


Me entristece que me trates así, porque yo siempre te vi con admiración, aunque pongas esa cara de "¿qué puedes admirar de mí?", es la verdad, siempre te vi como un acierto de personalidad. Y es cierto también que me gustaste, pero como un joven se enamora de una persona mayor, es un me gustaste que tiene mucho de respeto y admiración (sí, otra vez admiración) y no sé por qué se dieron así mis perspectivas de ti, si sé que en el fondo eres como todas. Recuerdo que cuando yo te comentaba algo de la nada o te contaba algo que había hecho, tú me halagabas, como si tú tuvieras admiración de mí, entonces yo me enmudecía, pensaba que te retractarías, sin embargo, no lo hacías y ya había pasado demasiado tiempo como para que yo te alagara y la cosa fuera recíproca. Ahora me entristece más pensar que sólo recibí alagos sin darte alguno, y aún más el haberte dicho linda y tú te hubieras quedado callada y sin volver a hablarme. Y que hasta ahora me ignoras. [Una mujer se acercó a ambos vendiendo "flores para la señorita", la muchacha le dijo que se jodiera y la vendedora de flores se alejó mirando raro. La muchacha estaba molesta] Sí, de seguro has pasado momentos más lindos con personas lindas, en casas mucho más lindas que la mía, y esas personas lindas hasta tienen apellidos extranjeros, que de seguro te parecen lindos o a ellos les parecen lindos sus apellidos extranjeros, que pueden conjugar con nombres extranjeros y que por eso se sienten con más clase, porque se relacionan con gente de su alcurnia, adinerada, artistas, que también hacen gargaras con sus apellidos extranjeros y sus apariencias extranjeras, pero no sabes que esos apellidos rusos o franceses son de la escoria de Rusia y de los violadores de Francia, pero como estás acá en este país que le lame las bolas a Europa y al desarrollo, los criminales son señores. Y yo siempre dedicándome a escribir cosas con el único fin de que te agradaran, pero ellos, como tienen roce con esas casas culturales fundadas por personas de apellidos extranjeros, que son casas de primera —que yo encuentro que son de última—, ganan premios y te acercas a ellos, porque deben ser buenos escritores, por algo ganan premios. Yo me he conformado siempre con tus halagos, porque sé que muchas veces esos concursos están comprados. Y lo de las casas es cierto, cualquier tipo con plata y convencido de su vocación artística o aún peor, que cree que es un artista, abre una y realiza talleres y concursos y fomentan el concepto de arte cliché, de escritores cliché. Generalmente lo que he leído de ganadores de esos concursos, no pasan de ser historias entretenidas. Como lo que te dije de Bolaño. Sé que te encanta, que a todos ellos les encanta y que el libro que leí de él te encantó y yo lo encontré pobre. [La muchacha le dice que es un resentido o un rencoroso o un envidioso, que no se meta con Bolaño ni con las casas culturales que administran sus amigos o los padres de sus amigos, que al fin y al cabo, igual fomentan la cultura y que no sabe de todas las cosas buenas que hacen. Que tiene el ego alto, que nunca ha demostrado que es un buen escritor. Planea irse, pero él la agarra del brazo] Me entristece que me trates así, te lo digo en serio. No sabes cuánto me entristece recordar esas conversaciones que teníamos acerca del cliché del arte, de la escritura, de los escritores, que al final concordábamos en que casi todos los grandes caían en el cliché y que todos los emergentes caían en los grandes. Pero sabes, nunca definimos el cliché, sólo tratabamos como algo que existía, es seguro que el cliché existía, pero no se puede describir o identificar en particular, pero la escritura tiene ese algo que nunca alguien lo definió. Ahora me dices que nunca he demostrado ser buen escritor, ¿acaso quieres que te saque en cara premios? ¿concursos? ¿quieres que en las columnas de cultura del periódico digan lo buen escritor que soy? No, eso no lo haré, yo sé que soy bueno y a nadie tengo que resfregárselo, menos a ti, también sé cuando algo no me gusta y nunca me ha gustado un libro de los que publican esas casas culturales, no pasan de ser entretenidos, pero debe haber algo más en un libro, si quisiera algo entretenido me iría a tener una conversación incoherente con alguno de mis amigos hasta soltar risotadas agradables, que sirven para pasar el rato. Cuando leo busco algo más que sólo diversión. [La muchacha se safa bruscamente de la mano del joven, también le dice que se joda y se va con paso rápido]
— ¡Te busco a ti! —Le gritó a la muchacha. Pero la muchacha siguió caminando— ¡Pues jódete tú también!
El joven botó el libro que le llevaba de obsequio a la muchacha y se fue caminando, refunfuñando, en dirección contraria a la muchacha.

La mujer que vendía flores volvió a recoger el libro y sin siquiera leer la portada, se acercó a ofrecérselo a una pareja que se estaba besando en una banca. La pareja se lo compró de inmediato.