lunes, 8 de diciembre de 2008

Plantada


Caminando va la novia bajo la lluvia. Su vestido de color rosa pálido, sus mejillas manchadas con un tono azul de su maquillaje, camina descalza con sus zapatos de tacones en las manos para que no se arruinen por el terreno donde andaba a la tenue luz de los focos anaranjados de la calle, su llanto se esconde tras las gotas de lluvia. Se sienta en un paradero de bus y se pone sus tacones. La gente cruza la calle para no encontrarse con la infeliz muchacha que baja la mirada a los de la acera de enfrente mientras masculla algo inaudible.

Caminando va la novia bajo la lluvia nocturna, maldiciendo a los cielos y a la gente. Sus verdes ojos se envuelven de rojo y seca su rostro con sus blancos guantes. Cruza calles y avenidas, se sienta a menudo en bancas por el cansancio de caminar. Va por paseos poco concurridos, su rosa vestido está deshecho, sólo son harapos húmedos que en la memoria fueron bellos.

Su cara es alumbrada y ella no grita, en vez de eso, camina impertérrita hacia la luz.

Tendida en el suelo, su rostro inquebrantable de orgullo se quebrantó, sus mejillas teñidas de azul se bañaron de rojo, su vestido que era bello, ahora es andrajoso y sucio. Sus ojos se mantienen abiertos como observando a su verdugo que se había bajado del camión y llamaba desesperado a alguien que lo ayudara.

1 comentario:

César Paolo dijo...

Imagen de Matilde Pérez
http://www.portaldearte.cl/obras/sinti.htm