sábado, 28 de febrero de 2009

El manubrio


-Señor, ¡¿por qué me confundió con un manubrio naranjo?! Si ni siquiera estoy usando ropa anaranjada como los jugos de naranja, rica fruta del naranjo que, si se come con pepas, puede hacer que te crezca dentro un árbol, cosa que no sería conveniente, pues no tenemos principitos dentro para que los arranquen, o sea, si usted deja crecer el árbol quedará partido en dos y créame que no sería agradable presenciar a un sujeto con hojas en la boca y que no me hable por tener un nido en la garganta, más aun, no sería bonito ver a ese sujeto en el instante en que se divide, pues quedaría su lado menchevique discriminado por el bolchevique, sin mencionar que ambos estarían ensangrentados como los bebés al nacer que nacen como nace el sol por la cordillera en este país que se caracteriza por sus vino, alcohol conseguido de la vid, como le decían los griegos, esos tipos de Europa, ¿Usted los debe conocer?. Recuerdo que tuve una novia griega que amaba a mi hermano y que me dejó por él, pues mi hermano era muy atractivo. Él iba a ese gimnasio que queda por Santa Ana y cultivaba sus músculos, no me refiero a que sus músculos fueran plantas y que se cultivasen, pero usted me debe entender, supongo.

-Yo lo lamento, yo estaba distraído manejando y usted se me cruzó a mí, yo perdí el control del vehículo y yo choqué con la sandía que vendían a ochocientos pesos. De esa colisión, mi auto quedó desarmado y yo tuve que reconstruirlo con las partes que quedaron desparramadas, menos mal que yo traía conmigo mi imán o yo hubiese tardado muchísimo en recolectar las piezas. Cuando yo estaba dispuesto a irme, yo me dí cuenta que mi auto no tenía manubrio, entonces yo bajé a buscarlo y como usted tenía la apariencia de un kiwi morado, yo supuse que usted era mi manubrio, pues yo no recordaba bien cómo era el mío.

-Claro que usted no recuerda como era su manubrio, si acaba de decirme que su auto no tenía manubrio.

-Usted está en lo correcto, yo venía sin un manubrio. Disculpe la molestia que yo le pude haber provocado.

-No se preocupe, pues los familiares de los enfermos graves se preocupan lo suficiente como para hacer que el mundo no tenga más preocupaciones, son como una esponja, como las que ocupaba mi mamá en la cocina, esa cocina de mi casa de mi infancia, cuando yo iba a jugar a la plaza que quedaba a cien metros de mi hogar. Ahora que lo pienso, si corriera de mi antiguo hogar hasta la plaza, sería como correr la carrera de cien metros, esa que hacen en las olimpiadas, esos juegos que crearon los griegos y que los jugaban desnudos al comienzo, como cuando nos bañamos, pues en el baño, nos confiamos que nadie nos observa y dejamos de lado el pudor de que el espejo nos vea desnudos.

-Está bien, yo me marcho. Chao, yo le deseo un buen día.

-Chao.

martes, 17 de febrero de 2009

Huída, una explosión brillante


Con las manos en los bolsillo y mi cabello húmedo mecido por el viento, caminaba sobre la nieve aun blanca, porque Primavera, por desidia y por considerarlo de poca importancia, no sacó del almacén las flores y el sol derretidor no lo colgó en el cielo. Saqué una mano del bolsillo al descubrir que tenía una paleta de mariposa que revoloteaba entre mis dedos. La paleta se fue volando, escapando y cerca de un metro sobre mi nariz, explosionó sutilmente como una pompa de jabón, dejando caer escarchas sobre mí (las cuales no logré sacármelas hasta el tercer baño) y quedé brillante como podría haber quedado mi cuarto si alguna vez lo hubiese limpiado (lo que no hacía por desidia y por considerarlo de poca importancia).
Cerca de un manzano sin hojas y con frutas, divisé a un hombre vestido de pingüino que vendía globos de helio (advierto que esto no significa que los globos fueran de helio, eran de goma como cualquiera, pero mi mami me enseñó que los globos que flotaban eran de helio). Yo me acerqué corriendo, pues siempre quise uno de esos globos para volar como Mary Poppins lo hacía con su paraguas, pero me arrepentí de súbito al acordarme de lo que sucedió con la paleta que volaba. El hombre se dió cuenta de mi vacilación y me dijo riendo que yo era muy grande para volar con globos, entonces recobré mi ánimo y compré un globo. Pero al darle el dinero, el hombre rompió en llanto como un martillo rompe en nuez. Asombrado escuché su lamento: Lo que pasaba era que yo le pagué un globo que costaba trescientos elodos (moneda local) con un billete de mil, pero al intentar darme vuelto, se dio cuenta que no tenía pulgares, sino aletas de pingüino y no podía darme los setecientos elodos que me debía. Al comienzo, sentí pena por él, mas luego, pensé que quizás ese disfraz apingüinado era para estafar a personas y no dar vuelto. Me molesté bastante y le mordí la aleta, el hombre, al sentirse amenazado, se fue volando con sus aletas que resultaron ser alas de pingüino. Sin embargo, cuando ya volaba cerca de diez metro sobre mi nariz, explosionó también sutilmente, dejando caer una carga enorme de escarcha sobre mí. Molesto aun, reventé sus globos de helio con una rama del manzano y descubrí que dentro del globo habían muchas burbujas que, temerosas, bajaron y se amalgamaron con la nieve.
Relajado ya, seguí caminando silbando una melodía improvisada y detrás de un árbol, vi a una familia de bambis saltando y jugando, no me provocaron mayor asombro y seguí andando hasta un campo de frutillas (como el de los Beatles) y vi a una muchacha robando esas frutillas. Corrí a regañarla sin pensar que talvez el campo había sido sembrado por ella. Justo cuando llegué a su lado, explosionó como una burbuja, dejando escarchadas a las frutillas. Yo quedé quieto, asustado de que fuera el causante de esas huídas burbujeantes y escarchadas. Las frutillas corearon que nada era real y se burlaron de mí. Bajé la mirada, caminé con las manos en los bolsillos, me puse a silvar, huí de las frutillas (quizás por desidia no le di mayor importancia). Cuando estaba a medio metro del campo, explosioné como una burbuja que es puesta dentro de un cañón y es disparada, el suelo se salpicó con escarcha.

Brújula


—No saques la hoja o sucederá algo espantoso

—¿Qué cosa?¿Me comprarás un celular?


—No, idiota, mi casa se irá volando hasta Canadá


—No veo lo espantoso

—Es que se va sólo cuando te hayas ido de acá

—Sería un buen motivo para estar a tu lado para siempre

—No, serías de mi propiedad

—Me parece muy estimulante que me marques con un fierro caliente

— ¡Cállate y anda a pelar tomates, esclavo!

—Negrera...

— ¡Oí eso!

— Pues esa era la idea


—Tendrás tu castigo después

Desde la cocina:
—Oye

En el living:
— ¿Qué?
En la cocina:
— ¿Te he dicho que te quiero?
En el living:
—Sueles decirlo
En la cocina:
—Ah... ¿Y te he dicho que te amo?
Living:
—A veces lo haces
Cocina

—Ah...

Living:
— ¿Por qué preguntas?

Cocina:

—Porque soy un alien impostor que necesita saber información del cuerpo que suplanto para pasar desapercibido en la Tierra

Living:
—Comprendo... pero lávate las manos, no quiero bacterias extraterrestres en mi ensalada
Cocina:

—Mi planeta tiene una temperatura demasiado alta, lo que hace imposible la existencia de microorganismos
Living:
—Con razón no conoces de alcoholes, qué bacteria podría provocar la fermentación
Cocina:
—Puede ser. Oye, ya terminé

Living:

—Ven, siéntate conmigo esclavo

—Bueno


— ¿Por qué me miras tanto?


—Estoy estudiando tu comportamiento, terrícola


—Oye


— ¿Qué?


—Dame un beso


—Imposible, las demostraciones de cariño están estrictamente prohibidas en mi planeta, pues un ósculo podría abrir un agujero negro y acabar con todo, gradualmente creo

—Te lo robo entonces


— ¡Nooooooo!


+Así fue como murieron todos en el 2012. Fin.


*Excelente ensayo y muy acertado, vaya a sentarse, tiene la nota máxima


+Gracias Profesor

*Eso es un ensayo muchachos. Guerras mundiales, pandemias, el Hercólobus, ¡En qué rayos está pensando la juventud hoy! De este joven tienen que aprender

· ¡Profesor! Una sandía gigante se dirige a toda velocidad hacia la tierra


*No se preocupen niños, yo los salvaré. ¡A la Baticueva! (tarararárará)

+Al parecer se trata de un misil de su archienemigo Frutilio, profesor

*No hay que alarmarse, creo que tengo la solución. ¡Muchachos! comiencen a besarse y a acariciarse

· ¿Por qué profesor?

*Porque existe la posibilidad de que alguien de nosotros tenga genes alienígenas, entonces abrirán un agujero negro en miniatura (porque son niños) y este se tragará la sandía

·Profesor, eso sólo fue un estúpido informe

*Cállate envidioso


+Pero profesor, aunque funcionara su idea ¿Cómo evitaremos que el agujero se trague todo?


*Ya lo tenía pensado. Conozco a un buen cirujano, que le corcheteará el estómago al agujero y así tragará menos. Como el agujero tragará menos, tendrá menos energía y nosotros lo aplastaremos con un martillo plateado

+ ¡¿Cómo el de los Beatles?!


*Exacto. ¿Qué esperan? ¡Manos a la obra!


Fin... ¿o no?
...
...
... Sí, era el fin.

lunes, 16 de febrero de 2009

Deseos para mi muerte


Quiero de epitafio un espejo
Y que la sombra de un manzano sea mi cruz
Pues quiero cargar manzanas hasta mi Monte Calvario
Donde miraré a los que sufren como lo hacía un Jesús

Quiero que mi lápida sea mi tumba
Para poder estar de pie y descansar
Quiero que me dejen canciones en vez de flores
Y que la sordera no exista en el más allá

Recuerden regar el manzano con burbujas de saliva
Mas nunca lo intenten talar
Quiero que mis amigas me besen en la boca
Y que les avisen que pueden llorar

Quiero que Dios se reconcilie conmigo
Pero que no se ponga sentimental
Que mande a José a preparar mi féretro
Y que le diga a Dalí que me debe maquillar

Si me vuelvo fantasma, quiero sentir y hablar
Para que sepan que me enamoré de mi muerte
Y que aunque me angustie pensar en ella
No puedo sacarla de mi vida, de mi suerte


Ya dije que quiero en mi epitafio un espejo
Un rostro que se vea es todo lo que quise decir
Las palabras siempre me sobraron en la vida
Como en mi exiliada amiga sobrará el candil

No me agradan los brindis por partidas
Menos cuando se trata de la mía
Si soy olvidado en un siglo, resucitaré
Para dejar nuevos recuerdos o los que olvidé


No quiero que me coman gusanos
Que sean orugas, por favor
para ser parte de una metamorfosis
y en tres semanas, volver al sopor

Quiero que sepan que cuando escribí esto
La muerte me estaba arrullando
Que lloraba por tenerme tan cerca
Que lloraba por faltarme tanto

lunes, 9 de febrero de 2009

Jazz Moon


Hay una gran luna hoy
Aunque es la misma de siempre
Hoy ilumina como el sol
Aminorando a las estrellas
La luna toca el saxofón

Los perros ladran esta noche

Con ritmo ausente de aflicción
El jazz alumbra el nocturno
Cielo azul sin corazón

Los poetas callan sus quejas

La luna manda una canción
No es de queso hoy la luna
Hoy es de jazz y saxofón

El hombre duerme sin oír

La lunar improvisación
La luz son rayos plateados
Que dejan libre el timón

En esta noche nadie conduce el barco

Gracias al jazz que nos brindó
La luna triste de febrero
Que está tocando el saxofón

Música


No me priven de ella, pues es un poema sin palabras, es poetiza que no necesita letras para expresarse. Es el dolor sin herida y la fuerza de los débiles. Es la compañía de mi soledad. Me da vida como cura para la muerte y muerte como cura para la vida.

Quid


Bebía burbujas de café escocés
Agrediendo cada grano de desierto
Y cada pelo de pestaña
¡Cómo no reírse de aquella fuga amorfa!
Codornices aleteando en su vuelo submarino
Y perejiles sumisos a los vientos.

Y él presume que atrapó un zorzal en pleno vuelo
Sin pensar, aún, si fue el zorzal quien lo atrapó a él.
Quizás ahora lo piense, ya que se lo menciono.

Mientras, un Adán machista y estéril
Se lamentaba de que su padre abusara de él en su infancia.

Seguía bebiendo café.

Y la esencia divina de un bardo homicida
Lloraba la fuga de su corta vida

Más se lamentaba el bardo por bardo

Por hacer rimar cosas inmerecidas.

Salí a caminar con mi taza en la mano.

La noche es extraña para los colibríes del mundo;
Los camiones pelean con los vagabundos
Para ver quién se come la basura
Y las canas bailan dichosas
Al verse de nuevo negras en la oscuridad,
Las estrellas se lucen

Luego de que la engreída se duerme.

Una muchacha dejó su bolsa y un cigarrillo a medio fumar en el suelo
Y se marchó.

Tratando de calentar mis manos
La gente, de repente, iba y venía.

Hace frío y ya no tengo café que me consuele
Me pidieron primavera,
Pero los almendros no florecen en esa estación.

Hoy fui el paisaje.

Vuelvo montando un blanco pegaso de crines plateadas
Y lo gracioso es que nadie lo nota.
Las aves celestes se perdieron en el cielo
y las sombras se fueron a vacacionar.

Hoy quería ver el campo de pensamientos
Ver lo bonito que se ve esa diversidad de colores conviviendo en paz...
Pero sólo hallé petunias...
Sin desmerecer su belleza.

Mi Sombra


Mi sombra se sentiría muy triste si pudiera ver, pues notaría que pasa toda su vida siguiéndome... por eso trato de no encadenarme en una rutina, porque sería mucho más triste para ella saber que hace la vana monotonía de un lazarillo que no rompe la inercia.

lunes, 2 de febrero de 2009

Declaración


Como el argumento del deseo infantil por obtener el producto que pregona el vendedor, un sentimiento que nace de mi nada, que está ajeno a mi soberanía, pero que aflora por la siempre metaforizada mujer... en específico: tú.
Tú, que haces que me vista con mi peor poesía, que mi mente se centralice en ti, en vez de divagar como siempre lo hace, o no siempre, ahora no divaga, es una mente llena de pensamientos poetizados e idiotizados.
Tu sola presencia inutiliza entre trece y quince palabras de las veinte que planeaba decir y deja en la duda a mis brazos que, si antes no sabían qué hacer, ahora quedan impotentes y temerosos de abrazos.
Para qué hablar si el sentimiento no es mutuo, pues esa es la idea que a ratos tortura. Acá el 'tú no a mí' es el depresor y catalizador de frustraciones.
Puede que sea sólo una cosa hormonal o un tema netamente desencadenado por situaciones, gustos o convivencia, pero nadie te avisa que podría provocar una atracción dopamínica.
En este instante ponte en la escena de la declaración. Imagínate con una lengua dubitativa, un discurso premeditado pero olvidado, apunto de explayarte y comunicarle algo, que tiene que ser lindo, a la tipa que actúa en tus sueños (los que tienes durmiendo y despierto) y pensarás en lo fácil que sería si el otro comenzara a hablar del tema.

Y eso pasó...


Cuando me subí al bus, ellos ya estaban allí, sentados en el fondo. Al principio no me percaté de su presencia, pues el bus estaba lleno. Primero vi a una muchacha que, a pesar de la corta edad que representaba, parecía de esas niñas descontroladas y futuras madres adolescentes. Avancé hacia el fondo y me reí de lo prejuiciosa que había sido mi idea. Ahí los vi.
A ambos les faltaban dientes; uno era moreno y tenía un rostro común; el otro era casi rubio y de ojos claros, tenía una cabeza con una leve forma de ampolleta, ojos saltones, su rostro le daba la apariencia de un psicópata de esos que matan a su familia con un destornillador mientras duermen.
Me paré frente a ellos y los miraba a menudo porque me atraía la idea de que fueran reos que habían cumplido su condena y que volvían a sus hogares.
Escuchaban música de los 90' en un celular y coreaban las canciones.
De repente el tipo de la cabeza rara me miró y nuestros ojos se encontraron. Luego de unos segundos, me intimidó y volteé a otro lado la mirada.
Cuando se bajaron del bus, mi vida siguió como siempre.

Comprendo...



Si las vacas mugen, los gatos maullan, los perros ladran... entonces los hombres aleluyan

¿Dónde están esas cosas?


¿Y las estrellas?
¿Y los ríos?
¿Y el fuego?
¿Y los bosques?
¿Y las distancias?
¿Dónde está todo eso?
Es como si hubiese convivido siempre con esas cosas y de repente... me lo arrebataron.

Ahora siento una gran melancolía.

Aquí miro el cielo y me doy que cuenta fueron censuradas casi todas las estrellas.
Aquí la gente vetó las aguas y las mancharon para que no bebieran gratis las personas.
Aquí el fuego es guardado en cajas y temido por salvaje, porque ataca lo que no le gusta y digamos que aquí no es su lugar favorito.
Aquí los bosques fueron eliminados, y los que no, exiliados a otras tierras.
Aquí las distancias fueron abolidas, pues aquí es más importante el destino que el recorrido. Es más importante la muerte que la vida.

¿Dónde están esas cosas?... veo que viven perfectamente sin ellas, pero las necesitan ¡sí que las necesitan!... no se dan cuenta que las necesitan porque acá nunca se las presentaron, pero cuando ven que existen, se enamoran de ellas y las extrañan y las anhelan.