miércoles, 1 de abril de 2009

Recuerdo haber ido a buscarte al colegio


Recuerdo haber caminado por esta calle solitaria un jueves sábado en un julio abril.

Que me senté en el pasto a escuchar un zorzal que tenía un canto parecido a tu rostro y que el ruido de una moto lo espantó.

Que un furgón sacaba niños por su ventana como se asoma una lengua burlona y que los niños bromeaban con mi pelo en una risa fugaz, pues veloz el furgón se perdió de vista.

Recuerdo haber caminado lento bajo los plátanos orientales, sintiendo el crujir de las hojas en cada paso mientras una muchacha me adelantaba en su bicicleta con canasto.

Creí oír tu voz mil veces, pero sólo lo creí, porque era tu cara la que no desenfocaba en mis imágenes mentales, lo que pensaba que era tu voz, eran aves o quizás las hojas de los árboles agitadas por el viento.

Un aroma a madreselva me obligó a detenerme por un momento, enfrasqué ese olor en una botella para sentirlo cuando sólo hubiese pavimento.

Cuando al fin llegué donde estarías, me senté a esperar que aparecieras, aproveché de recordar tantas cosas que el instante se transformó en un recuerdo.

Recuerdo haberte escrito del pasado un agradable verso.

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