lunes, 12 de octubre de 2009

La asaltada


Cerró los ojos, yo la vi, aunque ella no me veía, porque cerró los ojos, abrió sus brazos como esperando un abrazo, yo se lo di, aunque no lo puedo asegurar. Desnuda, como las prostitutas, aunque las putas usan poca ropa, no están desnudas, así que ni siquiera era meretriz, sin mencionar que estaba llorando, una desnuda en llantos es como salir del desierto con las botas embarradas. Y callada, tan callada como alguien cuando escribe, no, más callada que eso, tan callada como una hoja en blanco, tampoco, más callada que el planeta más alejado y que no sabemos algo de él, porque estabas tan alejada, que no sabía algo de ti. Ni siquiera amor me nació hacerte; tomando en cuenta tu desnudez, tu posición abrazadora y tu apariencia de 'me da lo mismo lo que hagas conmigo', era decadente verte así, después que en el baño, a solas, te había imaginado desnuda y con lascivia desbordante. La gente que pasaba, inclinaba la vista para toparse con tu poto, luego hacían una torción del cuello y de la vista con la tentativa de ver tu teta derecha si caminaban hacia el norte y la izquierda si caminaban hacia el sur. Te hice pasar, para protegerte los pudores que se te habían ido por la costumbre de la sombra y el sol directo en tu piel. Mi ropa se volvió femenina cuando te la puse, así que te la quité, devolviéndote la desnudez, por temor a que los pantalones se volvieran faldas o que simplemente se ajustaran. Dormiste en mi cama, hubiese podido abusar de ti, quizás hasta hubiera sido con tu consentimiento, así que no hubiera sido abuso, pero dormí en el sofá y soñé con la cópula, no tuve erección, porque ya no concebía un sexo placentero, sólo lindo... y chistoso, son chistosas las caras que se ponen. Después tuve la conciencia de que era un sueño y me desperté asustado, nada más aterrador que un sueño donde funciona el consciente. No pude dormir, hasta que en la mañana, pasó tu hermano a buscarte en su auto y te fuiste, vi tu desnudez por última vez por la ventana trasera, borré esa horrible imagen de tu verdadera desnudez, me fui al baño y pensé nuevamente en ti, desnuda, pero a mi manera. Al parecer, eso se llama estar enamorado.

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