miércoles, 13 de enero de 2010

Aquiles


Entré sólo por un impulso y dentro de la iglesia me sentí católico. Estuve sentado una media hora en las bancas de misa, dormitando, escuchando el coro envasado que salía de unos parlantes. Cuando me levanté para despertar, me puse a ver las esculturas y allí estaba él; mirándome con su aspecto barroco, sufriendo. No pude mirarlo a los ojos. Así descubrí que Jesús tenía pie plano.